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ALLÍ ESTUVE

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La columna del presidente

Teatro General San Martín, lunes veinte horas, conmemoración de Iom Ha Shoá, en el setenta aniversario del levantamiento del Guetto de Varsovia. Lleno completo.

Con toda amabilidad señalan mi lugar, en primera fila. Me siento incómodo, siempre tuve y deseo seguir con mi bajo perfil, si es en reconocimiento a mi persona no corresponde, si es en representación de la Kehilá de Córdoba, accedo y agradezco.

Los oradores desde su perspectiva señalan, cuentan, reseñan, educan. Miro  alrededor, los asistentes escuchan tratando de encontrar una lógica a la irreflexión, un motivo a la indiferencia, una justificación a la barbarie. Pienso: ¿hay alguna respuesta? No sólo no veo ninguna, sino observo el escenario, me parece que las cortinas son de color negro, y lo son aparentemente, porque hay poca visibilidad, negro indica oscuridad, muerte, desprecio por la vida de seres humanos inocentes; las alfombras rojas, sangre, derramada por la locura de seguir ciegamente a un líder histérico, símbolo de la maldad, incalificable.

El resultado: muchísimos muertos; su delito, único delito, haber nacido judíos o tener una pequeña parte corriendo por sus venas y eso era suficiente para negarles la posibilidad de seguir con vida. ¿Importa si fueron millones, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis? No, la magnitud agrava los hechos, pero lo importante es reiterar, que nadie, absolutamente nadie tiene derecho a quitar la vida a otro.

La tercera parte del pueblo más viejo del mundo fue asesinada por la maquinaria nazi. La eficiencia en descubrir las futuras víctimas, la prolija contabilidad, la logística del transporte, y finalmente los hornos, quedando sus chimeneas como horrible testimonio de lo sucedido.

Pero quiero terminar esta nota con algo que me impactó: el silencio, nunca había advertido un silencio tan elocuente del público, que parecía hipnotizado y horrorizado, como saliendo del trance, aplaudió largamente, adhiriendo y reconociendo de esa manera a los organizadores. El acto tuvo una organización excelente, ojalá no hubiesen tenido la necesidad de  hacerlo.

Dr. Herberto Reisin
Presidente del Centro Unión Israelita