Imprimir

Ciclo de la Vida

Tamaño letra:

CICLO DE VIDA – MAJZOR HAJAIM

En hebreo al ciclo de la vida se lo denomina “majzor hajaim”. La traducción es literal y correcta, pero probablemente esconda algunos aspectos que no son visibles en una primera mirada.

A la mayoría, la palabra “majzor” le suena como el libro de oraciones para Rosh Hashaná y Iom Kipur, y por supuesto que así se denomina. En realidad, el libro de oraciones específico para cada festividad también se puede llamar “majzor”, por lo que en última instancia también existe un “majzor” para Pesaj, Shavuot, Sucot, etc. El uso y las costumbres hicieron que a través de los años el término “majzor” quede prácticamente relegado a las Altas Fiestas.
Esta palabra tiene como raíz un verbo (lazjor) que significa “volver”, pues evidentemente lo que es cíclico es aquello que retorna permanentemente. Tal vez por ello es que se ató su sentido principalmente a Iamim Noraim, porque Rosh Hashaná y Iom Kipur suelen ser las fiestas en las que todos “vuelven” a la comunidad.

“Jaim”, lo sabemos bien, es “vida”, y aquí lo relevante es que esté en plural –como todas las palabras que en hebreo terminan en “im”. Es como si dijéramos que la traducción más correcta de “jaim” es “vidas”.  Sucede algo similar con el vocablo “panim” que es “cara”, aunque debiéramos traducirlo correctamente como “caras”, porque inexorablemente nadie tiene todo el tiempo la misma cara. “Jaim”, entonces, vendría a significar lo plural que reside en nuestra vida, que tal vez nos permita conectarnos con aquello que la trasciende, lo que algunos llaman “el mundo venidero”.

Esas chispas de eternidad son las que intentamos acompañar con las respectivas ceremonias a lo largo del ciclo de la vida, del “majzor hajaim”, para entender que incluso en lo cíclico está a la vez lo único, y que lanzados a la vida desde el nacimiento, siempre estamos volviendo.

El Brit Milá, el Simjat Bat, el Bat y Bar Mitzvá, la Jupá y los rituales del duelo son los mojones más destacados de este camino sagrado por el que transitan las familias de nuestra kehilá.