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¡Call me!

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Comentario de Parashat Vaiakel, por el rabino Marcelo Polakoff, de la Kehilá de Córdoba, Argentina

¿Qué tienen en común una kehilá, una voz, un llamado inglés  y una iglesia?
Pues más de lo que parece a simple vista.
La porción de la Torá de esta semana se llama “Vaiakel”, traducido como “congregó”, pues comienza afirmando que Moisés congregó al pueblo para recordarle el precepto del Shabat, y también la puesta en marcha de la campaña de donación de los materiales con los que se construiría el tabernáculo (esa primigenia sinagoga del desierto), ya descripta hace un par de semanas.

He aquí que la raíz hebrea de este verbo se compone de tres letras (hebreas obviamente) que son una kuf, una hei y una lamed (o K.H.L). Aunque no sepan hebreo probablemente les suene allí el origen de la palabra “KeHiLá”, es decir la “comunidad” o el “KaHaL”, con idéntico sentido de “congregación”.

Pues parece ser que esta preciosa raíz es la misma que origina el vocablo “KOL”, que significa “voz”, ya que por una regla lingüística es muy usual que en las raíces se intercambie una letra hebrea “hei” por una “vav” o una “iud”. Quizás esto no sea muy relevante para oídos no tan especializados, pero ¿no notan el mismo sonido en la palabra inglesa “call”? ¿no es esa “voz” (KOL en hebreo) el evidente antecedente de tal verbo inglés? A mí no me cabe duda.

Menos aún cuando nos topamos con una “iglesia”, que en latín es “eclesia”, traducido generalmente como “asamblea”, otro sinónimo de “congregación” o “comunidad”. De hecho, el libro del Tanaj (la Biblia Hebrea) llamado “KoHeLet”, se denomina “Eclesiastés”, ya estamos en igual raíz de “KeHiLá”, por lo que el núcleo linguistico de “eclesia” es en realidad “eKLesia”, sosteniendo el fonema de la “K” y la “L” del llamado a reunirse, a convocarse en una sola voz “KOL”, o “CaLL”.

Menudas coincidencias que no son tales rodean entonces al surgimiento de una “KeHiLá”, que evidentemente tiene en su misión ancestral constituirse como un llamado al encuentro, para unificar -entre distintos tonos y acentos- una voz comunitaria que apele a sostenerse en el tiempo y el espacio, como en el Shabat y en el tabérnaculo que motivan al “Vaiakel” de esta parashá, de nuestra porción semanal.

Así que de aquí en más, también podrán acordarse de su kehilá en cada llamado, en cada voz, y por si fuera poco ¡hasta en una iglesia!

¡Shabat Shalom!
Rabino Marcelo Polakoff
Kehilá de Córdoba, Argentina

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