DE CHIQUILÍN TE MIRABA DE ADENTRO…

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¡Qué noche la del Gan Ierushalaim! Entre muchos recuerdos futuristas, la fiesta de cierre del año fue completa y emocionante.

Si, leyeron muy bien: recuerdos futuristas. Porque la historia que nos contaron los más pequeños de la escuela transcurría 30 años más adelante (en 2047), pero durante toda la noche, una gran mesa muy parlanchina evocó a cada una de las kitot de 2017 (¡claro, los chicos de hoy!).

Para hacerlo más claro: un grupo de morot muy alegres, encabezadas por la Directora del Gan, Miriam Szafran, se reunieron -como todos los meses- en el bar de siempre, en el café de la polémica, pero 30 años después. Allí, entre recuerdos y tecnología, surgió “Polémica en el Gan”, y recordaron lo que sucedía 3 décadas antes, y de esas memorias surgieron cada una de las hermosas presentaciones de los niños.

La kitá de 1 abrió la noche, con una gran presentación como artistas urbanos, al ritmo de tambores, y acompañados por sus mamás. Luego, llegaron los de 2 años, como granjeros, lluvia y una hermosa cosecha. La kitá de 3 expuso una gran máquina para reciclar, luego de encontrar cada resto de basura con unos brillantes binoculares, y tras un proceso muy movedizo, ¡todo lo hallado se convirtió en un gran cohete espacial!

Más tarde, fue el turno de los más grandes del Gan: la kitá de 4 años hizo bailar a todos muy “despacito” (se imaginan con qué canción, ¿No?), primero con una versión de orquesta muy bien interpretada por los pequeños músicos, y luego con un baile del mismo tema, pero reversionado en hebreo… Pasito a pasito…

Finalmente, los de 5 años, aquellos que dan el gran salto hacia el nivel primario. Tuvieron su presentación en español primero, dando lugar a unos grandes científicos que construyeron robots muy danzarines, y luego, en inglés, con un aventurero viaje a la luna…

La luna, que se mostró grande y redonda en el medio del escenario, fue el elemento de gran atracción para el cierre de una noche mágica. 30 años más tarde, el Gan inauguraba su espacio lunar, y es por eso que todas las kitot, morot y directoras, fueron invitadas para el gran acontecimiento.

Así es que llegó a su final una bellísima fiesta, con todo el Gan unido, festejando alrededor de una hermosa luna, y estableciendo también el final de año para el jardín de infantes de nuestra escuela.

La primera vela de Jánuca había sido encendida en el comienzo de la fiesta (con un tutorial en video del rabino Marcelo Polakoff), y mantuvo iluminado el salón de principio a fin, hasta que llegó el momento de la despedida y de la emoción de todas las familias de los alumnos del ciclo inicial de nuestra escuela.

¡Felices vacaciones, Gan Ierushalaim! ¡Hasta el año que viene!

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