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EL TREN DEL INDULTO

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Compartimos el artículo publicado por nuestro rabino Marcelo Polakoff en la edición del martes 16 de febrero de 2021 del períodico «La Voz del Interior»

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El rabino abordó el viejo tren que lo llevaba a Polonia y se ubicó en el camarote junto a otros tres viajeros. Mientras ellos sacaban las cartas, el religioso extrajo un libro de su pequeño bolso. Faltaba uno para el póquer y –pese a la insistencia– amablemente se excusó y se sumergió en la lectura. De todos modos, no pudo hacer oídos sordos a los insultos que uno de ellos le fue propinando hasta llegar a destino.

Una multitud esperaba en Varsovia la llegada de un viejo sabio. Cuando aquel hombre vio semejante bienvenida, solicitó al día siguiente una reunión con el rabino para disculparse. Con la misma amabilidad con la que se negó al juego, se negó a perdonarlo. Así fue una, dos y tres veces.

El rabino local, sorprendido por esta terca actitud, le consultó acerca del motivo de su rechazo.

Y recibió la siguiente respuesta: “Ese hombre no ofendió a un rabino esperado con ansias en Polonia, sino a un hombre común y corriente que se sentó a su lado en un camarote. No soy yo el que debe perdonarlo, sino aquel…”. Evoco este relato en nuestra columna por los diversos pedidos de indultos que sobrevuelan la Casa Rosada.

Sé perfectamente que es una atribución constitucional del presidente de la Nación, pero creo no equivocarme (me corregirán los especialistas) si afirmo que ese derecho es un resabio de los regímenes monárquicos, donde la autoridad suprema del rey se entrometía en el resto de los poderes del Estado.

En la tradición judía, el único personaje con derecho a perdonar es la víctima. Nadie puede hacerlo en su nombre.

Por eso, frente a casos de asesinatos, por ejemplo, no hay ninguna posibilidad de perdón. Será un tema de soberanía divina, tal vez, pero nunca humana, porque la víctima sencillamente ya no está.

Una de las maneras de medir el desarrollo de una sociedad es verificar la distancia que hay entre quienes indultan, quienes sancionan y las víctimas de los diversos delitos. Mientras más lejos estén esas víctimas (y sus familiares) de tener peso en la decisión sobre las condenas de los criminales y más cerca se hallen de quienes los perdonan, más avanzada será esa comunidad.

Esperemos que en nuestra bendita tierra no se den (o se vuelvan a dar) los casos contrarios.

Rabino Marcelo Polakoff

Fuente: La Voz del Interior

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