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VOCES ILUMINADAS

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En el Jag de las luminarias, lo más curioso fue que la luz no se divisó con los ojos. Si de sentidos se trata, la noche del domingo 9 de diciembre en el Templo Beit Israel fue una experiencia “multisensorial”. La vista acompañó a cada uno de los integrantes del público a su asiento, pero a partir de allí, podían cerrarse los ojos y sentir el traslado hacia espacios emocionales impalpables pero sólidos.

El rabino Marcelo Polakoff recibió a los presentes, con una breve explicación acerca de Jánuca y su importancia en relación al pluralismo y la hermandad.

Los coros del Centro Unión Israelita, dirigidos por Fernando Israilevich, hicieron las veces de anfitriones y pusieron los primeros sonidos de la noche en escena. Shir Hashirim interpretó, entre otras melodías, el tradicional «Maoz Tzur» (propio de la festividad); el coro mayor Halevay presentó melodías en Idish que fueron emocionantes; y el ensamble vocal Rishrush deleitó con sus arreglos vocales, destacándose la interpretación propia de la canción «Bella Ciao».

La siguiente presentación estuvo a cargo del Coro de Niños de la ciudad, junto a su Director, Guillermo Pellicer; las hermosas voces del coordinado conjunto vocal extrajeron aplausos y admiración.

Finalmente, el broche de oro musical estuvo a cargo del Coro Gospel Kumbaya (quienes ya habían tenido una gran noche en el Espacio Cultural Aleph semanas atrás), y esta vez desplegaron majestuosamente sus voces dentro de la exquisita acústica de la Sinagoga ubicada en Alvear 254.

Para finalizar, en la explanada del Templo se encendió la última vela de Jánuca, la octava, con la presencia del Presidente del Centro Unión Israelita, Cdor. Hugo Waitman; Monseñor Pedro Torres y Mara Pedicino en representación del COMIPAZ; y directores e integrantes de los coros que participaron del hermoso concierto.

¡JAG SAMEAJ Y FELICES FIESTAS PARA TODOS!

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