);

A UNA SEMANA DEL FIN DE AÑO

0

Compartimos el artículo publicado por nuestro rabino Marcelo Polakoff en la edición del martes 31 de agosto de 2021 del períodico «La Voz del Interior»

________________________________________

Por supuesto que aún no llegó diciembre, pero en el calendario judío estamos a siete días de iniciar el año 5782.

Esa cifra en nuestro país bien podría explicarse por la inflación, pero no es el caso. Contamos los años desde la mítica aparición bíblica de Adán y Eva. Esa primera pareja ancestral daría origen a lo que sería el proyecto “Humanidad 1.0” (uno punto cero) que realmente dejó bastante que desear.

Tal fue el desastre producido que sus primeros descendientes se mataron entre sí. Aquel mazazo asesino de Caín sigue, a pesar de todo, teniendo eco cotidiano en unos cuantos recovecos de nuestro ajetreado planeta.

Diez generaciones pasaron sin pena ni gloria (o mejor dicho, con más pena que gloria) y en los tiempos de Noé el Creador se arrepintió de casi todo lo actuado y -con un diluvio universal de por medio- repartió de nuevo las barajas pretendiendo que el proyecto “Humanidad 2.0” no le saliera tan magullado.

Se sucedieron otras 10 generaciones más y la cosa no prosperaba mucho que digamos, hasta que apareció Abraham, un personaje capaz de provocar un primer cambio bastante revolucionario para su época, cuatro mil años atrás en el tiempo. Este hombre supo descubrir que detrás de su fe en un solo Dios cabía la posibilidad de entender que todos los seres humanos éramos finalmente hermanos, y que de ese principio cardinal se desprendían unos cuantos más, entre ellos el de la igualdad ante Dios, y ante la ley.

El pueblo judío, el mundo cristiano posteriormente, y también la nación islámica abrazaron esos axiomas y los llevaron adelante a su modo, lamentablemente sin que el barniz de la violencia y el fundamentalismo hayan dejado en el camino su indeleble marca.

Así y todo, ese mensaje trascendió geografías y temporadas, y nos toca actualizarlo diariamente. El año nuevo judío, el “Rosh Hashaná” es -entre tantas otras cosas- una invitación a reparar el todo, reparando la parte que a cada uno le toca. Es pensarse como un renovado Adán o Eva, y volver a caminar esos primigenios senderos para enfrentarlos con una cuota mayor de libertad y de responsabilidad. Es haber sido llamado a la existencia como un socio de Dios en la sagrada tarea de partir (o de volver…) habiendo dejado el escenario un tanto más bello de lo que lo recibimos. ¡Shaná tová umetuká!

 

Rabino Marcelo Polakoff

Fuente: La Voz del Interior

No hay comentarios

Abrir chat
1
¡Hola! ¡Si querés recibir las noticias en tu celular hacé click acá y suscribite!
Powered by