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El Seder: diálogo con el ayer desde el hoy

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Comentario de Pesaj, por el seminarista Dr. Gabriel Pristzker, de la Kehilá de Córdoba, Argentina

La Tradición judía fue determinada no solo por hechos históricos y nuestros recuerdos de ellos, sino por las formas de expresión con las que nuestros abuelos y abuelas articularon y percibieron esos recuerdos. Uno de los medios fundamentales por el que se moldeó la mentalidad judía fue (y lo sigue siendo) la palabra, el otro fue la tradición. De alguna manera, al enseñar la Torá, (palabras de Inspiración Divina) estamos enseñando un clásico de la literatura hebrea, estamos enseñando un vocabulario y con él una orientación, una actitud y una postura hacia el pasado e inevitablemente hacia el presente y hacia el futuro.

Lo mismo con el Seder de Pesaj. La palabra “Hagadá” es en realidad el sustantivo del verbo del mandato bíblico: “vehigadtá le binjábaiomhahú”, “y le relatarás a tu hijo en ese día” (Exodo 13:8). La parte principal del Seder empieza con el planteo de las cuatro preguntas. Y es así porque la Torá tiene un versículo que dice: “Cuando en el día de mañana tu hijo te pregunte” (Exodo 13:14). De aquí que la tradición rabínica dispuso que es el más joven de la familia el que debe preguntar: “Por que es diferente esta noche de las demás”, “Manishtanáhalailahazé”. (Por cierto, se nos dice que si uno tiene un hijo que no sabe cómo preguntar, se le debe enseñar a hacerlo de este modo: “vesheeinóiodealishol at petaj lo”, cuando no sabe preguntar, inducilo vos).

Más de lo que quisiera, creo que es el niño –joven que no sabe preguntar algo que se hizo sintomático en nuestros días, no por “culpa” de ese niño-joven, sino porque parece que perdimos el vocabulario con el que una generación se comunica con otra. No solo olvidaron los judíos el hebreo, sino mucho de los que lo saben perdieron el sentido del pleno peso y significado de los preciados conceptos de ciertas frases que la Torá quiso que adquiriéramos.

Es así que la Torá acentúa “vehigadtá”, “debes relatar” y la Hagadá es un relato, pero no simplemente un recitado, una narración de la salida del Exodo y del midrash que los rabinos aplican a los vesículas de aquel acontecimiento. Es un relato con vocabulario especifico que modelo la mentalidad y la percepción de nuestra salida de Egipto, nuestro Exodo. La Hagadá es simultáneamente relato y una afirmación, y es por esta verdadera razón que “Bejoldorvadorjaiavadamlirhot et atzmokeiluhuiatzamimitzraim”, en cada generación uno debe verse a sí mismo como saliendo de Egipto. Recitamos y afirmamos como nuestra y ahora le experiencia del Exodo.

No podemos experimentar el judaísmo por substitución. Debe ser vivido directamente. Al relatar en voz alta la liberación de Egipto y afirmar los actos de Dios en la historia (concepto fundamental para entender la expresión Masortí del judaísmo) por medio de la formula que santifico la tradición (El Seder), hacemos posible hallar por nosotros mismos las raíces e implicaciones de nuestra identidad religiosa y una visión con aquellos que nos precedieron y con los que nos seguirán.

El Seder es el paradigma de todas las celebraciones judías y de afirmación colectiva. El Seder es una experiencia compartida que permite a los niños preguntar y participar y a los padres, como maestros y guardianes, proveer las contestaciones desde una experiencia personal e histórica. En realidad, el significado final de la Hagadá y la frase “vehigadtálebanejabaimhahú”, ”y le explicarás a tu hijo en aquel día” es que relatamos y afirmamos un acontecimiento compartido al que hemos sido conducidos y lo que de él resultó. Es una participación de vocabulario, experiencia y visión todo junto y en el orden que sea. Es una vuelta simbólica al Éxodo y, al mismo tiempo, una re-novación de él impulsadas por nuestra determinación de poseer un nuevo significado de la libertad y de la responsabilidad que, indefectiblemente, viene asociada con ella. Es un “shirjadash”, una nueva canción a Dios, infundiendo a viejas palabras un nuevo sentido y empleando nuevas palabras para evocar un significado antiguo.

Si hay un simple desafío al que nos enfrentamos en términos de educación comunitaria, no solo judía, pero sobre todo judía, es que nuestra sociedad ha perdido mucho de nuestro vocabulario de conexión. Es necesario restaurarlo por medio del análisis y el significado original de la ley, ritos y costumbres que son más relevantes para nosotros que las reinterpretaciones e incrustaciones que se les asignó fortuitamente en respuesta a los desafíos de otras épocas. Es nuestra respuesta en términos originales, su desarrollo histórico y las exigencias de lo contemporáneo la que nos capacitará para recuperar nuestro lenguaje compartido y responder adecuadamente a la totalidad de la historia judía. De allí que podremos agregar nuestra propia experiencia y comprensión de libertad y responsabilidad a la de la Torá y relatar y afirmar-nos con más determinación junto con los que nos han precedido. Ya lo decía así la propia hagadá:

“Fuimos esclavos del Faraón en Egipto y el Señor nuestro Dios nos sacó de allí con mano fuerte y brazo extendido. Y si el Santo Bendita Sea no hubiera sacado a nuestros antecesores de Egipto, entonces nosotros, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos seriamos esclavos del Faraón en Egipto. Y aunque todos fuéramos sabios, todos hombres de entendimiento y experiencia, todos conocedores de la Torá, es una mitzvá para nosotros relatar el éxodo de Egipto y cuanto más uno relate, mas se lo debe alabar”

Seamos todos bendecidos con un significante y resignificado Pesaj y sea nuestro vocabulario una fuente de unión con el pasado y recreación del presente. Pero además y sobre todo que sea una guía para nuestro futuro de modo que nosotros y nuestros hermanos en todo el mundo gocemos de una innovada liberación de todas las formas de esclavitud.

Con el saludo de un Pesaj Kasher vesameaj
Seminarista Dr. Gabriel Pristzker

 

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