1 – ¿Cómo estás viviendo estos días previos a la ceremonia? ¿Cómo lo viven en familia?
Estoy viviendo estos días con algo de ansiedad, pero acompañada y contenida por amigas, (que a veces son familia) y también muy sostenida por mis docentes, el rab y el seminarista, que fueron parte importante de este proceso. Eso hace que pueda transitarlo con más calma y disfrute.
2 – ¿Qué fue lo que más te gustó del curso de Talmud Torá? ¿Qué recordás haber aprendido, y te haya quedado como enseñanza?
Lo que más me gustó del curso fue la posibilidad de compartir aprendizajes con otras personas adultas, ejercitar el hebreo y acercarme a la Torá desde un lugar significativo. Como enseñanza, me quedó especialmente la idea de la tzedaká entendida también como el tiempo que uno brinda a otros: visitar, acompañar, generar acciones solidarias. Me resonó mucho esa mirada, vinculada con el tikún olam, como una forma concreta de asumir responsabilidad y compromiso con los demás.
Hola Soy Willy les comento un poco mi experiencia en el curso de Talmud Torá para Adultos. Tuvimos unas clases buenísimas junto a nuestro Seminarista Ary Serman. Repasamos el ciclo de vida judío. Y charlamos mucho sobre la importancia de este hermoso curso, rico en tradiciones, historia y sobre todo las responsabilidades que nos toca por cumplir para con nuestro pueblo. Me gusto mucho poder aprender mas sobre la Tefilá y me queda como enseñanza que nunca es tarde para proponerse nuevos desafíos. El limite es uno mismo. Muchas Gracias a todos por esta hermosa Oportunidad!!!
1- Lo vivo con mucha emoción, ansiedad y felicidad… En familia lo vivimos con unión y alegría, poniendo más atención en las celebraciones, como el Shabat…
2-A decir verdad, por razones laborales, no he podido asistir a la totalidad de las clases… Lo más hermoso, es aprender a leer la Tora. Y no sólo la lectura, si no, tener presente lo q significa y responsabilidad que conlleva… Fue hermoso hacer la Mezuza y saber más sobre su significado..
La enseñanza que me llevo, es que el judaísmo, no es sólo una religión, es un estilo de vida. Es vivir en compromiso con la Fé, con nosotros mismos y con la comunidad…
1 – ¿Cómo estás viviendo estos días previos a la ceremonia? ¿Cómo lo viven en familia?
Los días previos son de mucha emoción, nervios pero también de mucha consciencia. En casa todos escuchan mi lectura recibiendo ayuda de mis hijas que están muy atentas a cada palabra. Lo más lindo es compartir este momento con mis hijos para poder transmitirles lo mismo cuando les toque a ellos y juntos recordar este momento.
2 – ¿Qué fue lo que más te gustó del curso de Talmud Torá? ¿Qué recordás haber aprendido, y te haya quedado como enseñanza? Me quedo con las interpretaciones que cada uno aportaba respecto a algún texto , como algo intacto de hace muchos años nos puede llevar a situaciones similares de la vida actual y el debate que se genera nos hace darle un sentido a situaciones que muchas veces pasamos desapercibidas. También me quedo con la importancia de poder superarnos día a día para poder enseñarles a nuestros hijos que todo lo que se propongan es posible.
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Vivo estos días previos con mucha emoción, mi familia está muy feliz por mí. Es un honor y una alegría inmensa poder compartir la palabra de Adonai con toda la comunidad. Gracias por la oportunidad.
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Lo más lindo del curso de Talmud Torá fue entender la importancia de aplicar la palabra de Dios a nuestra vida cotidiana.
1- Estos días previos a la ceremonia lo estoy viviendo con muchas ansias, alegría, nervios y con mucho cariño denla familia. Más que agradecida a todo el Centro Unión por esta hermosa oportunidad!!
Con la familia lo vivimos con mucha expectativa, desde mi esposo hasta mis hijos me acompañan con mis estudios y repetidos audios 🙂
2- Lo que más me gustó del curso fue volver a comprender lo valioso que es recordar los preceptos y mandatos de Hashem, todo tiene un significado muy profundo, y mejor aún usando se aprende con un hermoso grupo y compañeros. Me quedo con enseñanzas muy valiosas, el tener la herencia judía para mis generaciones, y que lo que hacemos nosotros repercute en la vida de nuestros hijos.
Hay algo profundamente arquitectónico en el ritual, como si al ponerme los tefilín estuviera construyendo un puente entre el pasado y mi presente. En lo personal, siento esa ‘pesadumbre’ de la mirada artística que moldea mi universo: primero me toca vivir el oficio, ponerle el cuerpo a la obra y cumplir con el deber; sé que recién después, cuando lleguen el descanso y la soledad, podré entender la verdadera dimensión de lo creado.
Se viven estos días con la calma de quien se sabe ante una de sus obras definitivas, sabiendo que la emoción está esperando a la vuelta del camino. En mi hogar, lo vivimos con alegría y consciencia del ciclo que concluye. Se espera la ceremonia con ansia, después de incontables horas de tomarme lección, de escucharme recitar y susurrar en otra lengua y de convivir con las escuchas de una melodía enclenque, adornada de unos teamims un tanto ‘originales’.
Lo que más me impactó fue el descubrimiento de la poética detrás del rito. Como cazador de imágenes y buscador de la belleza en lo cotidiano, me nutrí de este proceso para encarnar finalmente a esta persona de mi imaginario que esta semana compartirá, en público, esta tradición.
Aprendí que la identidad no es solo algo dado, sino algo tallado. El rigor, la repetición y el estudio son las barandas del puente sobre el que camina nuestro pueblo. Me llevo como enseñanza fundamental la importancia de la transmisión; por eso, mi gratitud es para el espacio, para mis compañeros, para el moré y para la comunidad toda.








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